MELONI, EL SUJETO: EL GOBIERNO MÁS LONGEVO DE LA REPÚBLICA ITALIANA. EL OBJETO:
ESTANCAMIENTO, DEUDA, SALARIOS REALES DEPRIMIDOS, ÉXODO JUVENIL Y EL FRACASO DE LA PROMESA SOBERANISTA.
Después de casi cuatro años de gobierno de Giorgia Meloni, Italia ha llegado a un punto en el que la longevidad política puede finalmente separarse de los resultados.
Un gobierno puede sobrevivir.
Puede conservar una mayoría parlamentaria.
Puede mantener una considerable popularidad.
Puede tranquilizar a los mercados financieros.
Puede comunicarse eficazmente.
Puede incluso convertirse en uno de los gobiernos más longevos de la historia de la República.
Pero ninguna de esas cosas demuestra, por sí sola, que haya transformado la economía que gobierna.
Esta distinción es fundamental.
Meloni ha conseguido algo poco habitual en la historia política italiana: estabilidad.
Pero la estabilidad es una condición.
No es un resultado económico.
La pregunta relevante, por tanto, ya no es si Giorgia Meloni ha tenido éxito permaneciendo en el poder.
Claramente lo ha tenido.
La pregunta es otra:
¿qué ha recibido Italia, en términos económicos y estructurales, a cambio de casi cuatro años de una estabilidad política excepcional para los estándares italianos?
Para responder, la ideología sirve de muy poco.
Necesitamos números.
PIB.
Salarios reales.
Productividad.
Empleo.
Deuda pública.
Déficit.
Presión fiscal.
Evasión.
Inversión.
Fondos europeos.
Poder adquisitivo.
Inmigración.
Desembarcos irregulares.
Órdenes de retorno.
Retornos efectivos.
Y también un dato del que se habla mucho menos: cuántos italianos abandonan Italia.
El resultado es bastante menos triunfal de lo que la longevidad política del Gobierno podría sugerir.
1. ITALIA TIENE ESTABILIDAD. ¿DÓNDE ESTÁ EL CRECIMIENTO?
Empecemos por el indicador más elemental.
El crecimiento.
El PIB real italiano creció aproximadamente un 0,5% en 2025.