Argentina: ¿fracasó el kirchnerismo? ¿Y puede Milei evitar repetir la historia?
Cristina, Milei y los próximos cinco años de la economía argentina
Argentina lleva décadas intentando resolver el mismo problema con recetas diferentes.
Más Estado.
Menos Estado.
Controles de precios.
Mercado.
Subsidios.
Austeridad.
Emisión.
Dolarización.
Proteccionismo.
Apertura.
Y, después de cada experimento, aparece una nueva generación de argentinos preguntándose por qué el país sigue sin conseguir una estabilidad económica duradera.
La pregunta que debemos hacernos hoy es mucho más incómoda:
¿fracasó realmente el kirchnerismo? ¿Es Cristina Fernández de Kirchner más responsable de la situación argentina que Javier Milei lo es del caso $LIBRA? ¿Y qué podemos esperar de la economía argentina durante los próximos cinco años?
La respuesta no puede ser simplemente sí o no.
1. El kirchnerismo sí dejó un fracaso económico estructural
Hay que separar la valoración política de los resultados económicos.
El kirchnerismo tuvo períodos de fuerte crecimiento, especialmente después de la crisis de 2001-2002.
Pero un modelo económico no puede evaluarse únicamente por sus mejores años.
Debe evaluarse por su capacidad para generar:
estabilidad monetaria;
inversión;
productividad;
empleo privado formal;
crédito;
crecimiento sostenible;
moneda estable;
reducción de la pobreza;
instituciones previsibles.
Y aquí el balance de las últimas décadas argentinas es mucho más problemático.
La inflación terminó convirtiéndose en una característica estructural.
El déficit fiscal volvió repetidamente.
La inversión privada fue insuficiente.
La economía quedó excesivamente dependiente del ciclo de materias primas.
Y la política económica fue marcada por controles, restricciones cambiarias y una creciente intervención estatal.
Por eso es razonable atribuir una parte importante de la responsabilidad del deterioro argentino al ciclo kirchnerista.
Pero sería igualmente incorrecto afirmar que todos los problemas argentinos fueron creados por Cristina Kirchner.